De resaca tras la fiesta del Orgullo

El Orgullo Gay ha acaparado este fin de semana todas las portadas como una de las celebraciones más multitudinarias que se realizan en todo el mundo, y en España por supuesto no ha sido menos. Las grandes ciudades han visto cómo su número de habitantes se incrementaba drásticamente, todo por asistir al desfile y a las celebraciones que se realizaban en torno a este evento, que como comprenderás se extendieron a todo el fin de semana.

Hoy estamos en una cierta jornada de resaca, y en eso estamos todos: tanto el colectivo LGTB, como el de los heterosexuales, como el de los apartamentos turísticos, jeje. Claro, este fin de semana ha sido como el inicio de la temporada alta de las vacaciones, y de seguro ha sido un lleno completo. Los profesionales del sector, y también los particulares que han visto en esto del Orgullo Gay la gallina de los huevos de oro, no han dejado de ofrecer sus viviendas como alojamiento para estos días, a precios bastante altos, debería añadir; claro, no sólo estaba el asunto de este acontecimiento que mueve a tantas personas, sino que además se unen el inicio de las vacaciones en pleno mes de julio. ¿Cómo no aprovechar estas circunstancias?

Justo frente a mi casa se alquiló un piso precisamente para este evento, aunque me sorprendió ver que lo ocupaban dos parejas, ambas de hombre y mujer. En realidad, llegaron a principios de semana, y ya en nuestras conversaciones me dijeron que venían al desfile del Orgullo Gay, para apoyar pero también para participar. Tomamos café en su piso unas cuantas veces, por lo que vi que ninguno parecía homosexual, y cuando eché un vistazo a una de las habitaciones y vi trajes de mujer, pensé que quizá ellos iban a hacer algún número de transformismo para ir al desfile. Y acerté, aunque lo suyo era más profundo.

La siguiente pista y la más clara es cuando los vi viendo videos travestis en su pc, por cierto con total normalidad y sin cortarse un pelo, en la tele del salón. Ya no pude más de la curiosidad y les pregunté de qué iban, porque la mente no me daba ninguna respuesta. Y sí, me confirmaron que ellos, los chicos, iban a ir disfrazados de mujer, y no sólo por un guiño al colectivo homosexual, como pensaba la mayoría de la gente: era porque eran, y se sentían, travestis verdaderos, sin tener que ser gays por ello ni nada parecido.

Me explicaron cosas bastante curiosas, que yo nunca había pensado. Me contaron que el decir «yo nací travesti» era en la actualidad, y todavía, algo así como confesar que eras marica, y eso era porque la gente no tenía ni idea de lo que significaba el travestismo. Muchos pensaban que era el gran olvidado en los colectivos LGTB, pero no tenía nada que ver con eso, porque en realidad ninguno de ellos era homosexual, ni en la teoría ni en la práctica. En realidad, esta práctica es más bien «la gran desconocida», por así decirlo, y está llena de muchos tabúes y malas interpretaciones; está claro que sólo el que se siente bien vestido como el otro sexo, ya sea en los momentos íntimos o incluso en el día a día, puede comprender a qué se refiere todo esto de ser un travelo.

Esta mañana vi cómo recogían sus cosas y se iban, y les aseguré que estaría esperando por ellos el año que viene. También ellos debían tener la resaca esta de la que os hablaba, pero está claro que no por haber sido incluidos en ningún colectivo que tenga un Día Internacional; si algún día sucede, eso ya se verá…